Siete décadas a examen. Conferencia de José Javier Nagore Yárnoz

publicado a la‎(s)‎ 20 abr. 2009 12:54 por CirculoCarlista .com   [ actualizado el 20 abr. 2009 13:12 ]

Con el título “En perspectiva siete décadas”, el pasado 15 de abril, don José  Javier Nagore Yárnoz, notario pamplonés desde 1944 y doctor en Derecho, impartió una conferencia en Pamplona (Civivox Iturrama) organizada por el Taller de Estudios Contemporáneos de Navarra.

Presentó con galanura al conocido ponente, el Dr. Jesús Tanco Lerga, quien justificó la conferencia en el marco actual, pues aunque la guerra se acabó hace 70 años, sin embargo hoy existen tergiversaciones del pasado, determinadas memorias desmemoriadas, y se crean agudos rencores.

Acomodados en la luminosa sala del moderno centro cultural, por cuyo ventanal entraba el sol del atardecer, asistió medio centenar de personas.
 
Tal como Javier Nagore nos tiene acostumbrados, su exposición fue una brillante y precisa síntesis. Él conoció la preguerra, hizo la guerra participando como voluntario en el Tercio de Requetés (vid.  En la primera de Navarra. Memorias de un voluntario navarro en Radio requeté de Campaña -1986-), ha investigado y publicado trabajos sobre dichos Tercios de Requetés, así como “La historia de una dejación (La Cruz Laureada de San Fernando en el escudo de Navarra)” -1997-, vivió una etapa posterior de orden y el nacimiento y desarrollo de una abundante legislación para las nuevas instituciones, participó activamente en instituciones públicas del Derecho Navarro y en la redacción del Fuero Nuevo de Navarra, publicado éste en el B.O.E. en 1973, y ha vivido de cerca la política española hasta la actualidad. 

* * *

Como idea central de su exposición, afirmó que la guerra fue una Cruzada. Al comienzo de la guerra, los militares no hablaron de Cruzada, pero los requetés, sí. La Iglesia se pronunció inequívocamente y así fue siempre considerada.

Tras la Cruzada vivida en España (el ponente cita varios trabajos don Álvaro D’ Ors como La violencia y el orden -1986-), se fue estableciendo un Estado que recogía unos y otros frutos de la victoria.

Según Nagore, el fruto de la Cruzada duró cuarenta años. En este largo período, se protegió legalmente a la familia. Se reconocieron los derechos de la Iglesia y de los padres a la educación de sus hijos. Hubo un gran progreso material, aunque este no formaba parte de aquel espíritu de Cruzada. Así, el renacimiento espiritual coadyuvó el renacer material. Navarra fue muy bien tratada: Franco decía que no podía negar nada a Navarra. No se quería los partidos políticos, pues ya sabemos –dijo el ponente- cómo funcionan y a quien sirven, sino una democracia orgánica. Todo ello y otros muchos aspectos estaban articulados en las Leyes Fundamentales, que formaban un Estado de Derecho.
¿Qué pasó después? Pasó que cuando lo bueno se corrompe viene lo pésimo. Hubo una crisis en la Iglesia, provocada por parte de quienes interpretaban el Vaticano II de una forma inadmisible, e incluso contraria a la Fe católica. Los que votaron a la Constitución de 1978 abandonaron la conciencia, pues los principios hay que mantenerlos como sea. Las cosas son lo que son, y hay cosas que por no ser  moralmente indiferentes traen consecuencias negativas. La transición que se hizo fue igual a traición. El ponente afirmó, en el diálogo posterior, que la izquierda ideológica repudia los principios morales, y que por ello repudia a la Iglesia católica. También  contó que, estando Maeztu con Pío Baroja, aquel le dijo: Mire, don Pío, mientras Vd. diga que los que creemos en Dios somos tontos, yo no tengo nada que hablar con Vd.

Además de criticar los errores de la Constitución, Nagore afirmó que tras 1978 el mal menor se encaminó al mal mayor.

En la Constitución de 1978 –afirmó- hay un absoluto silencio sobre el orden moral, y además se trata de una Constitución sin Dios. La Constitución ignora que sobre el Estado recae una ineludible responsabilidad por el Bien Común, debiéndose fundar (la suprema potestas e instituciones políticas) en Dios y en el derecho natural. Esta ausencia de Dios y del derecho natural ha conllevado leyes antinaturales como el divorcio, el aborto, y vendrá la eutanasia. De por sí, todos los bienes supremos de la vida se basan en principios que no debieran de ser votados sino proclamados.

El ponente comparó la presencia de Dios, la Patria y los Fueros en el restablecimiento del orden tras 1939 –orden en su acepción ontológica y moral, cuyo fruto es la paz-, con los principios y artículos recogidos en la Constitución de 1978.
Así, en la Constitución, Dios es silenciado y hasta combatido. Respecto a la Patria, la Constitución ha creado las nacionalidades. Ya antes, los decretos de pre-autonomía de 1977 estimulaban los mini-estados, ajenos totalmente a los Fueros. Se inició el desguace del Estado español. Las autonomías han nacido de los Estatutos y estos desgarran a España. Además, los Estatutos participan del agnosticismo laicista de la Constitución de 1978. En relación a los Fueros, la Cruzada también llevó en su espíritu el foralismo, y aunque los Fueros no fueron algo común y universal en el lado nacional, sí lo fueron para los voluntarios requetés de toda España. En su intensa y comprometida conferencia, el ponente no trató el tema de la monarquía.
Según Nagore, en estos momentos se ha llegado a una situación en la que se confunde el bien con el mal. Desde entonces hemos vivido de rentas. Hemos asistido a un proceso de desintegración de virtudes y valores. Hoy estamos en una confusión tal que se hasta se quieren cosas contradictorias. También la virtud de la fortaleza ha sido desintegrada. Por eso, es preciso recuperar el espíritu de Cruzada, aunque hoy no se nos pide eso, por ahora.

Nosotros sabemos la dirección. Sabemos qué hay y quien está detrás de nosotros. Sabemos a dónde vamos. La cobardía no es un sustituto del valor, y hoy no se puede ser pacifista, sino pacífico. Paz a los hombre de buena voluntad, sí, pero ¿pueden tener buena voluntad quienes atentan contra Dios?

En conclusión: para Nagore la esperanza está en preparar el camino para que la nueva generación vuelva al sentido común. 

* * *


El diálogo fue vivo y muy ameno. En él participaron el presentador Sr. Tanco, el ex notario Octavio de Toledo que realizó dos precisiones muy personales, Isabel Martínez Eder, el que esto suscribe, y otros participantes.
 
Permítame el lector agradecer de nuevo a don Javier Nagore su exposición en nombre de nere aita Teodoro Garralda Goyena (q.e.p.d), que luchó con él como voluntario en el Tercio de Requetés, y quien decía haber ido a la guerra “sólo por Dios”. Como precisión a la magnífica conferencia de Nagore, diré de oídas pero de buenas fuentes, que el cardenal Segura declaró a don Mauricio de Sivatte y Bobadilla (marqués de Vallbona y jefe carlista del Principado de Cataluña), que en 1939 el árbol se había plantado a la izquierda, de lo que se deduce que no pudo existir una auténtica restauración a pesar de las cosas buenas que se hicieron. La oposición de los carlistas al Decreto de Unificación de 1937, y de Manuel Fal Conde, jefe de la Comunión Tradicionalista, al Partido Único etc. es de todos conocida.

Hemos de agradecer al Taller de Estudios Contemporáneos de Navarra, y al Doctor Jesús Tanco, la organización de este interesante testimonio de una persona que tiene nueve décadas a sus espaldas, que ha vivido casi un siglo con intensidad, sinceridad y firmeza, amigo de la precisión y el rigor, hombre de Derecho y realismo, que no desea “casarse” con nadie, que no busca nada, y que no se debe a nadie sino a la verdad.

Crónica de Dr. José Fermín Garralda Arizcun (Pamplona).



Comments