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Orgullo de ser español
Por Juan Bermejillo
Fríamente es una estupidez, pero es una estupidez tan maravillosa que cuando gana tú equipo te conviertes en el hombre más agradecido del mundo
Madrid, a 25 de julio de 2012

Hace muchos años mi padre ya lo decía: “El futbol lo puede todo, algún día las contiendas nacionales se disputarán en un campo de futbol”. !Que razón tenía¡,

Realmente es lo único que puede hacer que la gente se olvide de todo lo bueno y lo malo, de lo feliz y lo triste, de lo grato y lo ingrato…

Y todo ello viendo jugar a 22 muchachos (once por equipo) en un precioso campo de juego, organizados por tres señores (ahora seis), y cuyo único cometido es lograr meter más veces que el otro equipo un balón en una portería.

Fríamente es una estupidez, pero es una estupidez tan maravillosa que cuando gana tú equipo te conviertes en el hombre más agradecido del mundo, haciéndote sentir un orgullo inmenso de haber nacido en el país que viene representado por los colores de la camiseta de tu equipo. Pero esto es así porque en el fondo cuando nuestros jugadores se esfuerzan, nos esforzamos nosotros y cuando meten un gol, el gol lo metemos nosotros.

Recientemente el futbol español ha conseguido un hito que ni los más optimistas hubieran podido imaginar hace solo unos años.

Nuestro futbol nos ha acostumbrado siempre a los buenos resultados a nivel de clubes. Lo que no podíamos imaginar, como ya he dicho, hasta hace muy poco tiempo, es que nuestra selección nacional (españoles como nosotros), sin ayudas externas en forma de Messis, Cristianos…llegaría a alzarse hasta lo más alto de este deporte, y lo que es aún más increíble, que llegaría a batir records que ni las selecciones nacionales más potentes de la Historia (Brasil, Argentina, Alemania…) han conseguido jamás.

Nuestros chicos, o lo que es igual, nosotros mismos que estamos plenamente identificados con ellos, conseguimos hace cuatro años una Eurocopa, hace dos años un Mundial, y hace unos días el tercer título consecutivo, otro campeonato de Europa.

Esto nos hace ser únicos, y por lo tanto orgullosos de ser españoles. Prueba de ello es el lema que durante todos estos días se ha escuchado en todo el territorio nacional (yo soy español, español, español; yo soy español, español, español) y el continuo ondear de banderas nacionales que han decorado de forma maravillosa todo el panorama visual de nuestra tierra.

Como español es un orgullo para mí poder presumir de este acontecimiento, y pensar que quizás dentro de dos años podamos hacer algo más espectacular todavía, ganar otro campeonato mundial, y en esta ocasión además con otro record añadido, ganarlo en casa de un supercoloso del futbol, Brasil.

Animo a todos, tal vez se cree un nuevo dicho para el refranero español:

“Cuando se suman tres, cuatro es pan comido”.