Actualidad  |  Nota de prensa de la  Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra 
Injuria a los padres y antepasados, injuria al resto de navarros, España y los españoles ... y sufrir un miedo atroz

De nuevo nuestra enhorabuena por el ejemplo, elegancia y naturalidad, de las señoritas Baleztena, por exponer la bandera


Pamplona, agosto 2012


Se lee en la prensa digital: "Tras cinco años de penurias, y con el euro en entredicho, el desempleo en la zona euro es del 11,2% y el de España alcanza el 24,8%"
¿Será por esto por lo que un/unos desalmados, busca-ocasiones y escurridizos individuos han entrado en casa Baleztena con allanamiento de morada, han sustraído del balcón de su segundo piso la bandera de España que estaba exhibida, y luego la han quemado de día en la plaza pública de la villa de Leiza, todo ello en las fiestas patronales celebradas el pasado sábado día 11 del presente?

No, sin duda no será por eso.

No será por ser "radicales" como dice la prensa, sino por un odio cainita e incívico que corroe por dentro hasta manifestarse en fiestas populares. 

No será por necesidades psico-sociales propias de un romanticismo degradado, sino por la ignorancia sobre quiénes y qué nobilísima gente fueron los padres leizarras (desde 1980 leitzarras para los novadores ): muy montañeses, vascos y naturales del viejo Reino de Navarra, y muy españoles, a la vez. Sin duda quienes han injuriado a la bandera de España no han mamado la sabia que dio vida, alegría vitalidad a Leiza.
No será para solazarnos en las fiestas, sino por envidia y rencor ante la tradicional e hidalga valentía de los habitantes de casa Baleztena, que han exihibido, como siempre en fiestas y con toda naturalidad del mundo, la bandera de España en el balcón de su preciosa casa situada enfrente del excelentísimo Ayuntamiento de esta villa navarra que desde luego incumple la Ley de Símbolos. ¿No es cierto que las grandes ocasiones exigen las mejores banderas? Los de casa Baleztena han exhibido la bandera de España en su balcón y, ante la sustracción, ellos mismos la han repuesto hasta con heroísmo con otra que tenían en la casa. 

No será para que tales hechos "suenen" social y políticamente y por el afán de cometer "hechos vandálicos", sino para sembrar el terror entre los vecinos de Leiza. Por muchos motivos estamos ante un nuevo acto terrorista. 

No ha sido la primera vez que los propietarios de casa Baleztena, de noble abolengo, ha sufrido tales agresiones. 

No ha sido la primera vez que en esta nobilísima villa de Leiza, situada en la Navarra originaria y primigenia, las libertades sociales y también políticas, el amor a España y hasta la propiedad, han sido vulneradas con impulsos exógenos, artificiales y brutales aunque calculados. 

Estamos ante un allanamiento de morada, hurto o robo, y, en la plaza pública, ante una injuria y ultraje a la Bandera de España, lo que incurre en faltas y delitos establecidos en el Código penal. Pero es más, hubo un acto de terror, porque expresar en Leiza las propias ideas y sentimientos personales, incluso mamados de los pechos de la propia madre, produce miedo. Un miedo tan agudo que, con todos los antecedentes de extorsiones y asesinatos en la propia villa, supone un terror social. 

Está corroída la economía, lo está hace tiempo la política, pero nadie habla de la corrosión de las ideas y hasta de las almas. Corrosión que produce amargura, sufrimiento y explosiones de odio en quienes la sufren. 

Hace muchos años, también en momentos de fiestas de San Tiburcio en Leiza (Leitza), la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra denunció, en Nota enviada a la prensa y publicada, el atentado que sufrió la bandera de España y los propietarios de casa Baleztena, y agradeció la entereza del concejal don Silvestre Zubitur.

De nuevo, hoy, esta Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra DENUNCIA especialmente la OFENSA E INJURIA cometida contra los padres y antepasados de la villa, contra la bandera de España, contra los propietarios de la casa Baleztena y, contra gran parte de la población de la Montaña y de Navarra entera. Y en ellos, denuncia la ofensa cometida contra todos los españoles. Pero también DENUNCIA a quienes siembran terror en esta querida villa navarra. 

De nuevo nuestra enhorabuena por el ejemplo, elegancia y naturalidad, de las señoritas Baleztena, por exponer la bandera y por reponerla ellas una vez sustraída. Nuestra enhorabuena a otros que había en la casa en fiestas. Y con ello nuestra solidaridad a los restantes leitzarras. 

Se sembraron aquellos lodos y se recogen nuevas tempestades. Que las actuales autoridades enjuicien los desmanes y que los poderes políticos solventen las causas de estos males. ELLOS VERÁN CÓMO Y QUÉ HACEN, PERO LA SOCIEDAD SE LO EXIGE en defensa de los derechos siguientes: a la seguridad en la propia casa, la propiedad, expresar las ideas y sentimientos de fidelidad hacia los padres, los antepasados de los leitzarras, y hacia los restantes españoles, a expresarse como español, y a no tener miedo, un miedo atroz.

Nada de lo ocurrido tiene relación con el recuerdo de 1512. Decirlo sería una ignorancia histórica pero sobre todo una gran hipocresía y mentira. Sería buscar y rebuscar, como buenos marxistas, ocasiones donde todos sabemos que no las hay. 

Mientras tanto los concejales de Bildu ignoran la Ley de Símbolos en el viejo Reyno de Navarra, al mantener la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. 

Que todos los españoles sepan que quienes injurian así a España, que quienes vulneran las legítimas libertades sociales y políticas, ofenden a los Fueros y a la Navarra de siempre hasta hoy. 


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