Recorrer con decisión el camino del bien.

publicado a la‎(s)‎ 7 ene. 2009 14:49 por CirculoCarlista .com   [ actualizado el 7 ene. 2009 14:50 ]
CIUDAD DEL VATICANO, 6 ENE 2009 .-Después de la misa celebrada en la basílica vaticana con motivo de la solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa se asomó al mediodía a la ventana de su estudio para rezar el Angelus con miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro.

   El Santo Padre, refiriéndose al episodio de los Magos que narra San Mateo, afirmó que cada vez que lo escuchamos “nos impresiona el claro contraste que se da entre la actitud de los Magos, por una parte, y la de Herodes y los judíos, por otra. El Evangelio dice que, al escuchar las palabras de los Magos, "el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén". Una reacción que se puede comprender de diferentes maneras: Herodes se alarma porque ve en aquél a quien buscan los Magos a un competidor para él y para sus hijos. Los jefes y los habitantes de Jerusalén, por el contrario, parecen quedarse más bien atónitos, como si se despertaran de un cierto sopor y necesitaran reflexionar”.

  “¿Por qué se sobresalta entonces Jerusalén? Parece que el Evangelista quiere como anticipar la posición que después tomarán los sumos sacerdotes y el Sanedrín, así como parte del pueblo, ante Jesús durante su vida pública. (...) Esto recuerda que, antes de la pasión, Jesús lloró sobre Jerusalén, pues no había reconocido la hora en que había sido visitada. Tocamos aquí uno de los puntos cruciales de la teología de la historia: el drama del amor fiel de Dios en la persona de Jesús, que "vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron" .

  Benedicto XVI subrayó que “a la luz de toda la Biblia, esta actitud de hostilidad o ambigüedad, o superficialidad representa la de todo hombre y la del "mundo" -en sentido espiritual-, cuando se cierra al misterio del verdadero Dios, que nos sale al encuentro con la pacífica mansedumbre del amor. Jesús, el "rey de los judíos", es el Dios de la misericordia y de la fidelidad; quiere reinar con el amor y la verdad y nos pide que nos convirtamos, que abandonemos las obras malas y que recorramos con decisión el camino del bien”.

  "Jerusalén", por tanto, en este sentido, somos todos nosotros. Que la Virgen María, que acogió con fe a Jesús, nos ayude a no cerrar nuestro corazón a su Evangelio de salvación. Dejémonos más bien conquistar y transformar por El, el "Emmanuel", Dios venido entre nosotros -concluyó- para darnos su paz y su amor”.
Fuente: VIS 090107 (420)

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