Por Jesús Martín Alías, (publicado con la autorización del autor y por la cortesía del portal www.numismaticodigital.com )



Mediante varios éxitos militares y contando con el apoyo de la población en amplias zonas rurales, los carlistas consolidan en el Norte un incipiente estado sobre el que Carlos VII reina y gobierna de facto desde finales de 1873 hasta inicios de 1876. Entre otros símbolos de soberanía, Don Carlos promulga la emisión de moneda, aspecto sobre el que versa este documento. También hablaremos de monedas que se acuñaron en la misma época en Bruselas, con la efigie del pretendiente, pero sin constancia de su consentimiento.

Así, las monedas acuñadas durante la Tercera Guerra Carlista lo fueron en dos cecas y por motivaciones bien distintas: por una parte la oficialmente creada en la villa guipuzcoana de Oñate; y, por otra, la de Bruselas, donde aparecen unos polémicos aunque cotizados duros con el retrato de Carlos VII. Nos referiremos por separado a los llamados “duros de Oñate” y “duros de Bruselas”, así como a las conocidas monedas de cobre de 5 y 10 céntimos de peseta y la más escasa de 50 céntimos en plata.

Medalla y monedas de la Ceca de Oñate



El denominado duro de Oñate es en realidad una medalla conmemorativa de la inauguración por Don Carlos, en octubre de 1875, de la Real Casa de la Moneda de Oñate, con una clara referencia en su reverso. En el anverso figura un escudo coronado, en cuyo interior está grabado el anagrama “CVII”, y todo ello rodeado de una corona abierta de laurel y olivo.


La medalla se emitió en piezas de plata y de cobre, y existen variantes con tres tamaños de escudo. En las que tienen el escudo más grande y más pequeño aparece una especie de coma a la derecha del año 1875 grabado en el reverso. El tamaño y peso de la medalla, 37 mm. y 25 gr., similares a los de los duros de plata de la época, propiciaron que llegaran a circular como tales a finales de la contienda, a pesar de no portar el valor facial de 5 pesetas. De ahí su denominación de “duro carlista” con la que aparece expuesto un ejemplar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, ya a finales del siglo XIX, según se indica en el segundo volumen del libro “La España Carlista”, editado en Barcelona en 1886. Con esta referencia enlazamos con las monedas de 5 y 10 céntimos de peseta, únicas emitidas oficialmente por los carlistas.



Lámina facilitada por el Conde de Melgar, 
secretario de Don Carlos, 
para su inclusión en la obra 
“La España Carlista” publicada 
en Barcelona en 1886.

Aunque en diversas obras numismáticas se hace constar que estas monedas fueron acuñadas en Bélgica, en la actualidad está totalmente demostrado que fueron obra de los talleres de Oñate. En la citada “La España Carlista”, apenas diez años después de concluida la guerra, lo afirma el Conde de Melgar, secretario de Don Carlos, al tiempo que facilita una lámina muy interesante en la que aparecen los dibujos de la medalla y monedas de Oñate, así como de los sellos de correos y condecoraciones creados por los carlistas durante la Tercera Guerra (1872-1876). Es asimismo importante la mención del Conde de Melgar a que otros “duros” que se ven con la efigie de Don Carlos son apócrifos, y “fueron acuñados en Bélgica, después de la guerra, por industriales o especuladores, con objeto de venderlos por doble o triple precio de su valor real”. Estas palabras demuestran que los duros de Bruselas, sobre los que hablaremos más tarde, no son una iniciativa de Carlos VII, aunque la afirmación de Melgar de que fueron emitidos después de la guerra es incorrecta, como veremos.


Volviendo a las monedas de 5 y 10 céntimos, la constancia definitiva y fehaciente de su acuñación en Oñate la encontramos en la orden publicada en “El Cuartel Real”, en Tolosa el 18 de diciembre de 1875, en el número 318 del periódico oficial carlista de esa época, y que transcribimos:




Periódico oficial carlista “El Cuartel Real” 
con la Real Orden para la puesta en circulación de 
las monedas de 5 y 10 céntimos acuñadas en Oñate 
(diciembre 1875).

“Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda

Real orden
Illmo. Sr.: S.M. el Rey (Q.D.G.) se ha servido acordar se pongan desde luego en circulación las monedas de bronce de 10 y 5 céntimos de peseta, acuñadas en la Real Casa de Moneda de Oñate.
Lo que de Real orden comunico a V.S.I. para su inteligencia y efectos consiguientes.
Dios guarde a V.S.I. muchos años.- Real de Durango 15 de Diciembre de 1875.- El Conde del Pinar.- Illmo. Sr. Tesorero general de Castilla.”

Pasando a sus características técnicas, ambas monedas llevan en el anverso un busto laureado de Carlos VII, de perfil mirando a la derecha, y bajo el cuello el signo de grabador O•T que bien podría referirse a Oñate. Rodeando al retrato un círculo de perlas y la leyenda “CARLOS VII P.L. GRACIA DE DIOS REY DE LAS ESPAÑAS “, rematada por una flor de lis. En los reversos, el escudo de España con corona real y escudete de la Casa de Borbón al centro, sobre una corona de laurel abierta; a los lados, anagramas C7 coronados, todo ello rodeado por un círculo de perlas y alrededor “5 (o 10) CENTIMOS DE PESETA 1875”. A ambos lados del año, una flor de lis y una margarita, ésta en alusión a la esposa del pretendiente, muy habitual en la iconografía carlista. En ambos casos existen variantes con el reverso girado 180 grados respecto a la colocación habitual de los cuños. Asimismo, la mayor parte de los ejemplares presentan un fallo de acuñación en el reverso, en especial en la base de la corona y en el escudete central con tres flores de lis, lo que se debe a un defecto del troquel y no a desgaste de uso. De hecho, al emitirse muy al final de la guerra, la circulación fue escasa y muchas monedas se guardaron como recuerdo y han llegado en muy buen estado a nuestros días.



Las dos monedas se fabricaron en cobre, conociéndose pruebas en plomo. La de 5 céntimos tiene un diámetro de 25 mm. y un peso de 5 gr., y su tirada fue de 50.000 piezas. Por su parte, la de 10 céntimos presenta una medida de 30 mm. y un peso de 10 gr., con una tirada de 100.000 ejemplares. En ambos casos el canto es liso. 


Su diseño es similar a las monedas francesas de idéntico valor en aquella época, según apunta la “Revue Belge de Numismatique” en 1876, en un artículo con ilustraciones dedicado a las emisiones de Oñate, entre las que se cita también una moneda de plata de 50 céntimos, habitualmente catalogada como una fantasía acuñada en Bruselas. Se menciona como moneda únicamente en fase de prueba, aunque lo cierto es que su diseño difiere del de las monedas circuladas, con una “C7” coronada en el anverso y leyenda en latín “CAROLVS VII D.G. HISPAN. REX 1876”. A ambos lados del año, aparece de nuevo la flor de lis y la margarita, aspecto en el que sí hay coincidencia, así como en el escudo del reverso, rodeado en este caso de la leyenda “DEVS PATRIA REX • 50 CENT”. Su canto es liso. Parece que únicamente se acuñaron 1.000 piezas de esta polémica moneda, sobre la que tenemos dudas respecto a su ceca, Oñate o Bruselas, aunque casi todos los expertos se inclinan por la segunda opción.


“Revue Belge de Numismatique

La mencionada revista belga indica que todo el material del taller de Oñate fue embargado cuando los alfonsinos tomaron la villa a inicios de 1876 y que, por accidente, se destruyeron los cuños de la medalla conmemorativa, el “duro carlista”. Actualmente los cuños de las otras monedas emitidas en Oñate se encuentran en el Museo Basco de Bayona, ciudad que fue un importante bastión logístico para el Carlismo en el sur de Francia.



Otro artículo anterior de la “Revue Belge de Numismatique”, de 1875, nos enlaza con las monedas apócrifas de Bruselas, y nos sirve para demostrar, en contra de la afirmación del Conde de Melgar, que se acuñaron realmente en 1874, en plena Tercera Guerra Carlista. El escrito de Renier Chalon, reconocido numismático, fotógrafo y coleccionista belga, hace referencia a las medallas de Berga y Alpens, creadas para conmemorar sendas victorias carlistas en Cataluña durante 1873 y a una moneda de 5 pesetas con la efigie de Carlos VII y fechada en 1874.



Las tres piezas se ilustran en una lámina de la revista, y es de señalar que la gran similitud que presentan los bustos de la medalla de Berga y de la moneda de 1874, la coincidencia del periodo y su publicación en Bélgica, hacen pensar en que las piezas pudieran haber sido diseñadas por el mismo grabador.


Monedas de Bruselas

Finalizamos con los duros de Bruselas, ya mencionados a lo largo del escrito. Por su origen no oficial y especulativo, desde el principio han sido tachados de fantasía o falsificación, aunque por su bella factura, buena conservación en general y la época en que se fabricaron, constituyen todavía en la actualidad una rareza de alta cotización, no solo en catálogos y subastas numismáticos, sino como objetos de interés para el coleccionismo de iconografía carlista.

Se acuñaron piezas en plata y pruebas en cobre, indicando un valor de 5 pesetas en todos los casos y con el peso y medidas propios de los duros de su tiempo. En todas es común en el anverso un busto laureado de Carlos VII, mirando a la derecha, más idealizado que el grabado en las monedas de Oñate y que, como hemos mencionado, sería similar al de la conocida medalla creada para conmemorar la toma de Berga. En los reversos siempre aparece el escudo de España con el escudete borbónico en el centro, y a los lados el valor facial 5. P.. A partir de estos elementos comunes, se generan variedades con distintas leyendas, en castellano o en un latín con evidentes incorrecciones, con cantos lisos o estriados, con grosor normal o doble, y con el año 1874 en el anverso, en el reverso, o en ambas caras, según los casos. José A. Vicenti identifica numerosas variantes, incluidas acuñaciones en oro y en estaño, así como una moneda del mismo estilo pero fechada en 1885. Vicenti y otros expertos coinciden en que se acuñaron en Bélgica y que la marca P. BEMBO bajo el cuello de las efigies de Don Carlos puede ser el seudónimo de Augusto Brichaut, inspector de acuñación en la casa de la moneda de Bruselas entre 1886 y 1895, aunque está documentada ya en 1875, como hemos indicado, la existencia de monedas de este tipo y con la misma marca de grabador, según se observa en la lámina de la “Revue Belge de Numismatique”.


Xxx Carlos VII, Bruselas. 5 pesetas. 1874. Canto liso. Cy17468. Rayita en anv. Golpecito sin importancia en canto. SC-/EBC, todo su brillo original. Precioso tono de monetario. Atractiva. Subasta Cayón 4 febrero 2012

Carlos VII, Bruselas. 5 pesetas. 1874. Canto estriado. Cy17468. Manchita en ambas áreas. EBC, todo su brillo original. Suave tono. Subasta Cayón 4 febrero 2012


Carlos VII, Bruselas. 5 pesetas. 1874. Acuñación en plomo. Canto liso. Cy no lo cita. Algunas rayitas de limp. EBC- Subasta Cayón 4 febrero 2012 





Mencionaremos las variantes de leyendas que conocemos, con ilógicas mezclas de latín, con errores, y castellano:

Anverso: “CAROLUS VII REY DE LAS ESPAÑAS.” Bajo el busto y marca de grabador un pequeño escudete con lo que parecen las cuatro barras de Cataluña o Aragón.
Reverso: “DIOS PATRIA Y REY. 1874” .Separadas las palabras por estrellas de cinco puntas.


Anverso: “CAROLUS VII DEI GRACIA. 1874”. A ambos lados del año, estrellas de cinco puntas.
Reverso: “HISPANIARUM REX.” A ambos lados del escudo, bajo el valor facial, el escudete con cuatro barras y la letra C.

De las dos variantes anteriores, en monedas de plata y con el canto estriado, conocemos otras dos en cobre, de canto también estriado. Una de ellas tiene el mismo anverso y reverso que la primera de plata descrita, y la otra supone un tercer modelo que combina el reverso de la primera con el anverso de la segunda.

Estos tres tipos de leyendas se complementan con un cuarto tipo en la moneda de 1885:

Anverso: “CAROLVS VII D.G. HISPAN. REX - 1885”. Ya no aparece la marca P. Bembo.
Reverso: “DEVS PATRIA REX 5 PESETAS”. El escudo real se asemeja más al de las monedas de Oñate, sobre corona de laurel abierta, anagramas C7 coronados a los lados y la flor de lis y la margarita entre el valor monetario y el lema carlista.

Como se ve, todo un despliegue de combinaciones en unas monedas que evidentemente no llegaron a circular y cuya consideración o no como piezas numismáticas sigue siendo objeto de discusión.

En todo caso, los distintos ejemplares descritos a lo largo del documento constituyen un elemento más de la interesante historia y leyenda de Carlos VII, pretendiente al trono de España, o de las Españas, como indican sus monedas, en clara alusión a las leyes forales que juró defender, y que de hecho gobernó como Rey en amplios territorios del país vasco-navarro durante más de dos años.