Historia1931, biografía de un año
Autor: Rafael Torres

Editorial: La Esfera de los Libros, Madrid 2012

Páginas: 464

ISBN: 9788499703664

PVP: 23,90

 

1931, año clave para entender la historia de España del siglo XX, y año contradictorio en su valoración por parte de historiadores y no historiadores.

 

“1931, biografía de un año” nos acerca desde lo cotidiano al mitificado año en donde inicia su breve andadura la II República Española, esperada con ansia  por la mayoría de los españoles, para ser después despreciada por la mayoría de esos mismos españoles. 1931 no deja de ser la historia de un fracaso, el fracaso de una República que se concibió no como una forma de gobierno (como puede ser la monarquía, la dictadura, la democracia popular …) sino como una forma de control ideológico.

 

Rafael Torres hace memoria de los sucesos de aquel año a través de las informaciones publicadas en el diario Ahora, diario que nació en 1931, y que sirve al autor como hilo conductor.

 

El libro es un acierto cuando es fiel a la pretensión que el propio autor confiesa en las primeras páginas, a saber: alejarse de la biografía política y acercarse la biografía de 1931 a través de la memoria de los sucesos de la vida cotidiana, de los hechos menudos, de la intrahistoria que sin entrar a formar parte de la historia constituye pieza fundamental de aquella.

 

Decimos que la obra es un acierto en cuanto a la expresión de lo menudo, pues a través de las informaciones y las noticias publicadas en el diario Ahora podemos comprobar el estado de salud de la sociedad española de 1931. Los altos grados de analfabetismo, la crueldad de las costumbres, la violencia de una sociedad que ni respetaba a los niños, ni respetaba a los adultos proletarizados. La verdad de una sociedad en la que los toros no habían sido sustituidos por el futbol como espectáculo de masas, en la que comer diariamente era un milagro, en la que la sanidad era un privilegio, y en el que la política era un instrumento inútil para tratar de homologar a España con los países europeos.

 

Por todo ello el libro es una herramienta adecuada para conocer el espíritu de un año, y por ello su lectura es muy recomendable. Ahora bien, que el lector no trate de buscar el mismo grado de acierto cuando el autor trata la influencia política de 1931. Efectivamente Rafael Torres no repara en que la República del 14 de abril de 1931 fracasará cinco años después no por los esfuerzos de los monárquicos alfonsinos, sino por la propia labor de acoso y derribo de las izquierdas que concebían la República no como una forma de gobierno, sino como una forma de influencia ideológica. Efectivamente, en España el modelo republicano fue el de la Revolución Francesa y no el de las Repúblicas de principios de siglos XX; así la influencia jacobina resulta evidente en la persecución política de toda diferencia con la ideología izquierdista, de los monárquicos alfonsinos que eran despreciados, sus reuniones perseguidas, sus periódicos cerrados, de los monárquicos carlistas, que eran vilipendiados, acusadas sus teorías políticas de carcas y intransigentes, de la derecha republicana a la que se deslegitimaba sus resultados electorales pues al parecer no existía derecho a que las derechas ganaran las elecciones, a la iglesia católica que era perseguida, sus iglesias y conventos quemados, destruida su labor educadora.

 

El autor con sus ataques (que compartimos en cuanto a las causas que llevaron al destronamiento de Alfonso llamado XIII) a los monárquicos alfonsinos olvida que muchos de los que trajeron las república habían sido fervientes defensores de la monarquía liberal, el autor olvida que muchos de los militares que dieron su visto bueno al 14 de abril fueron los protagonistas del alzamiento del 18 de julio, el autor cuando se aleja de los temas menudos y de la intrahistoria para andar los senderos de la historia verdadera olvida la desafección de los intelectuales que apoyaron las instauración de la república del 31. La república aunque nació entre muchas esperanzas, incluso con la esperanza de los tradicionalistas carlistas que veían al fin cumplido su sueño de destronamiento de la monarquía ilegítima y que creían estar cerca de cumplir con su sueño se liberta regional y de justicia social desde el sincero amor a la unidad española, sin embargo resultó una decepción pues en ningún momento los partidos de izquierdas consideraron a la república como una forma de gobierno como otra cualquiera, sino que asociaron de forma injustificada e ignorante el concepto republicano con una concepción atea, izquierdista y antitradicional de la historia de España. Los partidos de izquierdas fracasaron al disociar la república de la historia de España, y fracasaron al intentar instaurar no un nuevo sistema político (cosa por la que soñaban los españoles) sino al intentar instaurar una nueva sociedad en clara contradicción con el pasado y con el futuro de España. 

 

En resumen “1931, biografía de un año” es un libro acertado en lo menudo, en lo intrahistórico, interesante como testimonio de una época y testimonial en cuanto a lo histórico, pues su enfoque histórico es testimonio precisamente de los males que llevaron al fracaso de la República, males que aún hoy se reproducen en algunas actuaciones de nuestros deficientes partidos políticos que conciben la política no como servicio a los ciudadanos, sino como servicio a un ideología concreta, al igual que algunos historiadores conciben la historia no como tributo a la verdad, sino como tributo ideológico.