Biografía|

NEMESIO CORTÉS IZAL CABALLERO CATÓLICO Y TRADICIONALISTA 
Por José Fermín Garralda Arizcun 

El pasado 3 de julio entregó su alma a Dios en Pamplona, donde residió durante toda su larga y activa vida.

Pamplona, 9 de julio de 2012

Con inmensa pena, lamentamos la ausencia entre nosotros de don Nemesio Cortés Izal, que el pasado 3 de julio entregó su alma a Dios en Pamplona, donde residió durante toda su larga y activa vida. 


Nació en Ochagavía –aunque su familia procedía de la vecina Izalzu-, villa del Valle de Salazar a los pies de la Virgen Ntra. Sra. de Musquilda, en 1914, y ha gozado de una vida casi centenaria. Contrajo matrimonio con Conchita Martinicorena, de la que tuvo siete hijos que le han dado numerosos nietos y biznietos.

El obituario redactado por uno de sus hijos (“Diario de Navarra”, 7-VII-2012), recoge con detalle su vida profesional como odontólogo activo de proyección nacional e internacional. Se licenció en Odontología en Madrid poco antes del inicio de la guerra. Hombre activo e innovador en el ejercicio de su profesión, participó en asociaciones, Congresos, fue autor de numerosos artículos e impartió conferencias. Su currículum profesional fue brillante.

Fue amigo de aita Teodoro, también de Ochagavía, y personalmente soy deudor de sus atenciones. Ambos sintieron un profundo amor por el valle de Salazar, y, como personas profundamente religiosas, se encomendaron diariamente a la Virgen de Musquilda. No conozco un ochagaviano que no lo haga. También, en el desarrollo pleno de una vida, tuvieron los mismos ideales sociales y políticos.

Don Nemesio tuvo la confianza de regalarme hace algunos años un abundante material de lectura y archivo, sean recortes de temas católicos y tradicionalistas, o bien parte de su biblioteca sobre temas religiosos y de pensamiento. Hombre inquieto, conservaba periódicos de derechas desde 1933, como el carlista “El Cruzado Español”, otros locales y nacionales, y hasta “El Socialista”. Alguna vez le visité en su casa de Ochagavía situada en el alto del pueblo junto a la parroquia. A él le debo escribir Musquilda –como siempre se hizo- en vez de Muskilda.

Don Nemesio se ocupó en las labores ordinarias de la vida y era persona de concepciones profundas y de pensamiento. Se preocupó mucho por su formación personal. Inquieto desde muy joven por la sociedad que le tocó vivir, sin embargo no fue lo que se dice un político. En medio de su agitado mundo, aportó con responsabilidad su granito de arena con una gran discreción. Lo hizo con una envidiable generosidad. Así, colaboró en abundantes iniciativas religiosas, culturales y periodísticas. Su breve escarceo electoral en 1977 fue más que todo testimonial.

Siendo joven de 19 años, solicitó en ingreso en la Comunión Tradicionalista Española y quiso constituir la asociación local de la “Juventud Tradicionalista” en su pueblo junto con otros cuatro ochagavianos. Sus motivos fueron principalmente religiosos y patrióticos. Firmaron el documento –conservo el original- en Ochagavía, el 8 de julio de 1933.

Pasaron los años, y vivió intensamente los difíciles años del postconcilio, preocupado por el “progresismo” –protestantización- y la presencia izquierdista en la Iglesia, la politización ideológica y nacionalista de parte del clero navarro y otros muchos temas. Esa época fue la de su principal actividad.

Fue suscriptor de numerosos periódicos y revistas de pensamiento católico y tradicional, que leía con atención y subrayaba, recortaba y clasificaba. Citarlas sería prolijo.

Hombre muy generoso, ayudó mucho económicamente al periódico carlista “El Pensamiento Navarro” (EPN) en la década de 1970 hasta su desaparición el 13-I-1981. Fue el secretario de la editora “Editorial Navarra S.A.” de dicho periódico. Los directores del diario en esta difícil y delicada etapa fueron el inolvidable Juan Indave Nuin, Enrique Sanz Martín (1-VII-1979 al 21-XII-1980) y durante breve tiempo y en funciones José Luis Larrión Arguiñano. Muchos habrán agradecido a don Nemesio su enorme y anónimo esfuerzo. Una vez me dijo sobre EPN, a los años de su desaparición: “Tantos esfuerzos, ¿habrán servido para algo?”. Seguro de que sí, y le dije cómo de joven había aprendido mucho de las páginas del citado diario carlista. Aunque algún autor indica que escribió en EPN, no he encontrado artículo suyo alguno en los años 1978 a 1981 inclusive, como tampoco en otras publicaciones.

En 1977 fue primer candidato al Senado por Navarra en la lista de “Alianza Nacional 18 de Julio”, junto con Fernando Jiménez Fuentes y el conocido abogado Fco. Javier de Lizarza Inda, que eran vocales a la misma editora de EPN. Se trataba de una coalición electoral de ámbito nacional que agrupaba diversas tendencias políticas. Cortés Izal pertenecería a la tradicionalista.

Actuaron “en representación de los Ideales y del espíritu del 18 de julio de 1936, vividos en esta tierra navarra como Cruzada Nacional” (“Diario de Navarra” DdN). En la precisa y valerosa declaración de mayo de 1977, “Alianza Nacional” mostraba firmeza, aclaraba torcidas interpretaciones, y hacía gala de unas convicciones “contrarias al juego político de los partidos y a los métodos electorales del individualismo liberal” instaurado en 1976. Afirmaba la necesidad de la unidad política de los españoles y de evitar posturas ambiguas. Se pronunciaba sin disimulos a favor de la unidad y catolicidad de España sin tibiezas derivadas por “consideraciones de posibilismo electoral”. Con respeto a la herencia política recibida, “Alianza Nacional” buscaba el perfeccionamiento de las Leyes Fundamentales, el progreso y la justicia social. El último párrafo de la declaración ha resultado profético. Decía así: “Quiera Dios que la ligereza de unos y las torpes ambiciones de otros no acaben por sumir a España, al confundirse realmente la democracia con la anarquía, en un caos espiritual y material que podría arruinarla para siempre e incluso destruir su propia personalidad histórica”. En relación con Navarra, “Alianza Nacional” también deseaba el perfeccionamiento de la Ley Paccionada de 1841, sobre todo buscando “algún mecanismo de garantía que permita la no interferencia (en Navarra) de la legislación estatal, o también un reconocimiento explícito constitucional de que lo que no sea materia estatal sería regulado por el Fuero” (Diario de Navarra” 20-V y 5-VI-1977).

La presentación de esta candidatura fue “una cosa circunstancial para las elecciones de Junio de 1977” (carta al Delegado Provincial de Ministerio de Cultura). La candidatura se retiró el 4 y 7 de junio, de modo que los votos obtenidos fueron totalmente nulos y nada significativos (carta al Presidente de la Junta Provincial de elecciones de Navarra, 16-VI-1977). El motivo de su retirada fue no desunir a los políticamente semejantes, pues “ya existen quienes guardan afinidad de doctrina aunque quizás nosotros hubiéramos sido más exigentes y la hubiésemos dicho en un castellano más claro y más rotundo”. Así, pidieron el voto para “Alianza Foral” promovida por Javier Nagore, Joaquín Abadía Escola etc., que presentaba al Congreso a Recasen, Salaregui, Viguria, Fernández de Arcaya, Valero, y, al Senado, a Nagore, López Jacoiste y Marín.

En unas dificilísimas circunstancias, don Nemesio estuvo en el núcleo de muchas de las gestiones realizadas entre 1978-1982 por los navarros para evitar la remodelación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona y que se convirtiese en una mal llamada Provincia Eclesiástica Vasca (un Euzkadi religioso antes del político), siendo arzobispo don José Mª Cirarda Lachiondo. Trabajó en ese sentido con Javier Nagore, Fco. Javier Lizarza, Luis Madrid Corcuera y un largo etcétera de navarros en el viejo Reino, en Madrid, Zaragoza, Sevilla… Pagó generosamente el viaje a Roma a Madrid Corcuera en marzo de 1979.

Años después, reconstituida la Comunión Tradicionalista Carlista en 1986, fue muy generoso en sus donativos a la CTC de Navarra. Por ejemplo, desde 1996 y junto a ocho personas, mantuvo económicamente el nuevo círculo carlista de Pamplona, según carta de agradecimiento del entonces secretario de la Junta Regional F. Javier Garisoain Otero fechada el 27-II-1996.

En 1980 ingresó en la Hermandad canónica de Caballeros Voluntarios de la Cruz, a la vez que Alcocer (que será asesinado por ETA), Fco. Javier Lizarza, Carlos Etayo, González Echávarri etc. En esta Hermandad tuvo algún puesto de responsabilidad.

Hombre fiel, bueno y recto, sosegado y muy delicado en el trato, coherente o lo que se dice “de una pieza”, muy generoso, tomó con verdadera vocación sus responsabilidades. Fue muy conocido socialmente pero él siempre fue muy discreto. Su vivir y su concepción de la realidad determinaron sus actuaciones, y utilizó sus recursos económicos para mantener a su numerosa familia y hacer muchas obras buenas por las que, sin duda, el Altísimo le habrá acogido con su inmenso amor y recompensado. Unidos a su familia, a la que ruego tenga a bien esta semblanza de nuestro querido Nemesio, descanse en paz.

José Fermín Garralda Arizcun





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